Escribir sobre la muerte para comprenderla
A ver. Insisto en que para dar lugar a la interacción, éste debe ser ante todo un sitio de contenidos atractivos. Partiendo de la idea de que somos incultos con un alto potencial de “cultivabilidadâ€?, tenemos que abordar los temas de los cultos con sencillez y sin tanto adorno innecesario.Por cuestiones que no vale la pena detallar, estoy leyendo un montón. Está rebién, sin lugar a dudas. Se me ocurre que podemos comenzar platicando de las cosas que leemos, yo propongo y ustedes disponen, o viceversa. Esta anotación la voy a realizar con toda la intención de generar interacción. La muerte es un tema de conversación recurrente en el transcurso de nuestra cotidianeidad, pero pocas veces nos detenemos (al igual que en muchos otros casos) a ponernos en los pies de aquellos que la encaran dÃa a dÃa. Hay muchas personas desahuciadas, todos hemos sufrido la pérdida de algún ser querido, a todos nos ha conmovido la forma en la que tantos seres humanos le dan la mano a la muerte sin haberse dado la oportunidad de saber a qué sabÃa la vida, en fin. Más aun… todos estamos constantemente al alcance de la muerte, todos nos hemos preguntado qué habrá allá, luego de cruzar el umbral que separa lo vivo de lo inerte, inmediatamente después de trasmutarnos en una sustancia que se parece al polvo, pero que nadie sabe a ciencia cierta qué sea.Â
San Sóstenes es un pequeño poblado incrustado en algún rincón dela Sierra Tarahumara. Lugar al que es complicadÃsimo acceder y del que es prácticamente imposible salir. ¿Cuál es la primer pregunta con la que te abordan al llegar a San Sóstenes? “¿Cuánto tiempo te queda de vida? ¿De qué te vas a morir?â€?. Aquà acuden todos a morir, y a entender justamente que el horror a la muerte se pierde cuando se entiende que no hay nada más alejado al horror que la muerte misma.Â
 Ignacio Solares, un personaje importantÃsimo en el acontecer cultural de nuestra inmediatez chilanga, es quien escribe No hay tal lugar. Hay ciertas cosas con las que, por naturales e inherentes a la existencia misma que son, no hemos aprendido a lidiar. La muerte es una de esas cosas. En mi caso… mmm… mi papá murió cuando yo tenÃa 12 años, mi abuela (cercanÃsima a mÃ) murió hace apenas 2. MentirÃa si dijera que no los extraño, pero aprendes a estar con ellos de una forma muy distinta. Ignacio Solares nos lleva hasta el duelo de la muerte; pero no el que viene después, sino al que antecede. ¿Tenemos idea, acaso, de lo que es afrontar la muerte y vivir con ella y a expensas suyas? ¿Alguno de nosotros sabe para qué se vive si se muere en vida?
Les voy a contar porqué leà este libro con tanta avidez. Conocà a una señora muy dulce, algún dÃa mientras pululaba por ahÃ. Me contó, muy emocionada, que estaba muy contenta porque habÃa conseguido algo espectacular. “¿Qué es señora? Digo, si se puede saber…â€? “Claro niña. Trabajo en el Instituto Mexicano de TanatologÃa, soy tanatóloga. Trabajo con gente desahuciada y con personas que han tenido pérdidas de las que no se han podido recuperar. Con lo difÃcil que resulta entusiasmarlos, aunque sea mÃnimamente, cada vez que lo logramos me siento felizâ€?. ¿Y qué era aquello que los entusiasmaba? Que varios de ellos habÃan leÃdo No hay tal lugar, e Ignacio Solares irá a darles una plática al respecto. Yo, por supuesto, quiero ir.

Octubre 13th, 2008 at 2:06 pm
Hola Wen, encontré tu blog por accidente (un afortunado accidente debo confesar). Me atrapó. Comencé por el último post, retrocedà unos cuantos hasta que mi curiosidad me llevó al inicio.
Estoy entusiasmada con todo lo que he leido y no puedo esperar a terminar con todo!
Yo soy una inculta cultivable, oh si!