Me atrevería a asegurar que el 80% de los mexicanos ha sido víctima del error de acta. Es decir, que tu nombre está mal escrito, que te apellidas Ramírez y quién sabe por qué eres González, que te llamas Mario cuando más bien debieras llamarte María, que te querían poner el nombre del abuelo y más bien tienes el de la abuela… en fin.
Neta no comprendo cómo es que los padres de familia van por la vida sin cerciorarse de que a sus hijos les pongan bien el nombre. A ver, queridos padres de familia, no es como que se trate de algo irrelevante, no es como que al niño se le vaya a olvidar que le pusieron mal el nombre cuando crezca… O sea… NO. Si a tu hijo le pones Filadelfo, el pobre niño no sólo va a crecer con ese nombre, sino que va a morir llamándose Filadelfo… Y luego, si a esto le sumamos que los del registro civil le ponen Philadelpho, díganme, por amor de Dios, qué vida creen que le depara al pobre niño.*
El punto es que viéndolo desde donde lo quieran ver, los padres siempre tienen LA responsabilidad de velar por el nombre de los niños. O bien porque tienen a bien ponerle Cristóbal Colón Pérez González, María Félix, Arroba Hernández, etc., o bien porque no se toman cinco segundos para echarle un vistazo al acta de nacimiento del bebé. En mi caso, podría hablar de una combinación de ambos factores. Y no… no fue un “resbalón”, no… mi hermano y yo cojeamos del mismo pie. Ahora verán.
Tal cual nuestras actas de nacimiento lo dictan, nosotros somos: Cristopher Jonathan y Wendolin Sabrina. Así es. Objetivamente creo que a mi hermano le fue peor, jajaja. Y que ni se atreva a negarlo, porque todo mundo lo conoce por Perla (así nos apellidamos)… de sus nombres, sólo aquí en casa sabemos jajaja.
Ahora, más allá del gusto tan extravagante de nuestros padres para elegir nuestras combinaciones tan “originales” y, en definitiva, IRREPETIBLES, abordemos la cuestión de la ortografía.
Si ya le van a poner Juan Cristóbal en inglés al pobre niño, que al menos se lo pongan bien. CHristopher va con H intermedia, aquí y en China. Lo peor es que descubrimos el error un poco tarde, jajaja. Mi hermano había navegado con bandera de “Christopher” toda su vida, ja, hasta que en la prepa le dijeron que existía la grandísima posibilidad de que tuviera, nomás, que repetir la primaria y la secundaria, porque Christopher Perla resultó ser Cristopher Perla y ni el mismo Cristopher Perla que se sentía Christopher Perla, ni los señores Perla Torres, se dieron cuenta del “errorcito”, jajajaja. La errata resultó demasiado embarazosa para que mi hermano pudiera incorporarse a su vida con naturalidad; así que, desde entonces, de Cristopher Perla sólo quedó Perla.
A mí nadie me conoce por Sabrina. No es que Wendolín me guste, pero me siento tan identificada con mi nombre como con pocas cosas en esta vida, jajaja. Neta neta si alguien dice “Wen” o “Wendolín” SÉ que me están llamando a mí, sé que soy yo. A mí gracias a Dios no me pusieron nombres ingleses o estadounidenses, no… Mi nombre completo es demasiado rimbombante para mi gusto, pero órale… El problema es, también en mi caso, una cuestión ortográfica. En mi acta de nacimiento (y por lo tanto en mi credencial de elector, en mi licencia, en mi pasaporte, en mi título, etc.) soy Wendolin. ¿Saben cómo se lee esto correctamente, tal cual está escrito? WendÓlin… ¿Por qué? Porque las palabras llanas o graves no se acentúan si terminan en n, en s o en vocal. Wendolin, sin acento, es llana, y se entiende que la sílaba tónica es la penúltima, es decir, do. ¿Cómo la ven? Me llamo WendÓlin… ¿Se les ocurre un nombre un poquitín más feo? ¿No verdad?
¡No, no, no, no y no!!! Me llamo WendolÍN, WendolÍn, WendolÍN. Tampoco me llamo WÉndolin, como me dicen los extranjeros y como me llamaron muchos profesores durante la carrera. Que no, soy WendolÍN, y hasta ahora puedo revelarme. Me cayó el 20 en mi curso del sábado, ¿cómo diablos un corrector-traductor va a tener erratas en su nombre??? Los conmino, de verdad, a que se llamen como quieran llamarse y no como su acta de nacimiento dice. Y luego, con eso de que antes las máquinas de escribir no acentuaban las mayúsculas, tenemos tantas Érikas siendo Erika (ErÍka) y tantos Óscares llamándose Oscar (OscÁr) y así ad infinítum (ortográficamente DEBEN llevar la tilde), ¿cómo no vamos a desafiar al acta de nacimiento que parece marcarnos y amargarnos la existencia de por vida?
Desde ayer cambié mi perfil en todas partes. Ya no soy ni seré nunca más WendÓlin Perla… ahora soy WendolÍn Perla, como debe de ser. El WendÓlin Perla sólo saldrá a la luz otra vez cuando me muera, y ya no podré verlo para retorcerme de coraje como lo hago ahora cada vez que caigo en cuenta de que el colmo de un corrector es tener erratas en su propio nombre… ¡Qué cruz!
Y bueno, con base en esto los conmino a que se revelen en todos los sentidos imaginables. Si no les gusta su nombre, cámbienselo; si su pareja ya no los llena, catafíxienla; si extrañan Chilangolandia, regresen; si están hartos, váyanse. ¡Sólo se vive una vez, no lo olviden!!!
Y bueno, para concluir, vamos a repasar los principios básicos de acentuación, que ésa era la finalidad de todo este post. Muchos de nosotros queremos mejorar nuestra redacción, y créanme si les digo que estos principios básicos resultan de lo más útiles. A TODOS nos los enseñaron en la primaria… pero en la primaria mi generación jugaba a las barbies en vez de poner atención (por cierto, qué grave que ahorita en la primaria los pequeños ya están jugando a Sailor Moon en la tina ¿verdad? Jajajaja).
Agudas: Las palabras agudas son son aquellas cuya sílaba tónica es la última. Ejemplos: reloj, catedral, tambor, joder (jajaja). Éstas se acentúan cuando SÍ terminan en N, S o VOCAL. Por ejemplo: balón, París, lechón.
Graves: Las palabras graves son aquellas cuya sílaba tónica es la penúltima. Ejemplos de esto son: casa, juguete, computadora, etc. ¿Cuándo se acentúan? Cuando NO terminan en N, S o VOCAL. Por ejemplo: cáliz, césped, inútil.
Esdrújulas: la sílaba tónica es la antepenúltima. SIEMPRE se acentúan: sábado, helicóptero, rápido.
Sobresdrújulas: la sílaba tónica es alguna de las sílabas anteriores a la antepenúltima. SIEMPRE se acentúan: dígamelo, cómetelo, échatelo.
Sí, hay excepciones, bastantes… ya hablaremos de ellas luego. De entrada, cuando no sepan cuándo acentuar o no una palabra, repasen la fonética y decídanlo con base en esto. Les garantizo que su ortografía mejorará considerablemente.
Por cierto, ni se les ocurra decirme que “en los nombres propios no hay ortografía”. ¡No me vengan con patrañas!!! Es algo así como aquello de que “las mayúsculas no se acentúan”… ¡por el amor de Dios! ¡Ésas son justificaciones absurdas de la gente que no respeta el lenguaje!!!
Ah, y sí. Estoy de malas, mucho. Pero no quería dejar de postear. Adiós.
*Basado en un caso de la vida real. Si no me creen, llamen a la SOGEM y pidan hablar con don Philadelpho, el encargado de cursos.