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Archive for Diciembre, 2007

Minificción de horror

Domingo, Diciembre 23rd, 2007

Y que Tito Monterroso tiene competencia.

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Cuento de horror

Por: Juan José Arreola

La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones.

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Esto me recuerda que el hombre al que yo amé también se convirtió en fantasma, nomás que nunca ha vuelto a aparecer por ningún lado :(

¿Será que todos los amores devienen en horror???

Publicidad no pagada

Martes, Diciembre 18th, 2007

Ahora que está en boga aquello de que “en México no se lee”, hay que reconocer la labor de aquellos que genuinamente hacen un esfuerzo para sostener el pilar de la cultura en nuestro país. Por eso hoy quiero hablarles de una revista que me apasiona, de la que soy súper fan, y que espero más de uno aquí haya ya leído con anterioridad.  Ah, eso sí: no sólo fomentan la cultura, sino que al no tomarse nada tan en serio y hacerlo todo con tanta pasión, nos regalan una revista exquisita, una revista para incultos cultivables: Algarabía.

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No tengo nada que ver con ellos (pero en eso estoy).

No me pagan un centavo por esto (debiera mejor avisarles cuándo me pagan por algo, ¿no?, jajaja).

No ha habido una sola revista que logre cautivarme como ésta. Ellos ni lo saben, pero si Puras Letras fuera una revista y el genio de la lámpara me hiciera el paro, Puras Letras se convertiría en Algarabía.

Últimamente me he percatado de que cada vez más gente la lee. De veras, vale muchísimo la pena. Es una revista súper digerible, sin aires de grandeza, sin poses, sin pretensiones, lúdica, sin posturas políticas ni de ningún tipo, para todo tipo de público, hecha por gente como nosotros.

Si nunca la han leído, cómprenla. Si son lectores más o menos asiduos de este blog se fascinarán con la revista. Se aprende un montón. Y se nota que, de veras, los articulistas aprenden tanto como nosotros mientran redactan el texto.

Ah, por cierto, tienen el mejor corrector del mundo. De veras. No sé quién sea ese Alberto Alazraki, pero me quito el sombrero desde aquí: es la primera vez en toda mi vida que leo algo sin una sola errata; de veras, ni una.

Me puse en contacto con ellos para ver qué se necesita para colaborar.  Me dijeron que uno manda sus textos y éstos son a su vez sometidos al consejo editorial (bah, nadie se libra de estos protocolos) donde finalmente se decide qué se publica y qué no. Por aquí pasa gente con mucho talento, ¿por qué no se animan? (Ah, y no, yo no he mandado nada… aún…)

¿Alguien la conoce??? ¿No les parece fenomenal??? Yo nunca he visto en México otra revista que tenga una propuesta tan interesante y divertida como ésta. Cuesta menos de cincuenta pesos, y les juro que vale cada uno de los pesos que invertimos en comprarla.

No sé si la revista tenga detractores. Si los hay y andan por aquí también alcen su voz para ser escuchados.

El proselitismo vale mucho la pena cuando se hace con convicción. Ojalá algún día lo que yo escriba esté a la altura de las cosas que se publican ahí. Léanla, les va a encantar. Ah, claro, y me cuentan.

Post al garete

Sábado, Diciembre 15th, 2007

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Lo mejor de corregir es todo lo que se aprende en el camino. Nomás para que vean de qué estoy hablando, les voy a pasar por acá un par de expresiones que aprendí en el libro con el que estoy trabajando, La muerte del filósofo de Vicente Herrasti (las definiciones las extraje del Gran diccionario de la lengua española de Larousse):

Allende: de la parte de allá. “Allende Coyoacán es donde vivía.” (Pa’ los nostálgicos)

Duermevela: sueño ligero o inquieto, frecuentemente interrumpido. “Pasé la noche en duermevela.” (Pa’ los miedosos)

Al garete: indica que una persona o una actividad va sin dirección o sin propósito fijo. “Voy como al garete después de que terminamos.” (Pa’ los desorientados)

Ahíto: harto. “Estoy ahíta de tantos chismes.” (Pa’ los intolerantes)

Mostrenco: que no tiene hogar ni amo conocido. “Este mostrenco no tiene vergüenza.” (Pa’ los gorrones)

Obstar: ser una cosa inconveniente para otra. Se usa sólo en oraciones negativas. “Que tenga tanto trabajo no obsta para que siga posteando.” (Pa’ los perseverantes)

En lontananza: a lo lejos. “Te reconozco en lontananza.” (Pa’ los románticos)

En ralentí: cámara lenta, visualización de una secuencia cinematográfica a menos revoluciones que las habituales. “Apareciste en ralentí.” (Pa’ los cinéfilos)

Baladí: que tiene poca importancia o valor. “No me vengas con este asunto baladí.” (Pa’ los importantes)

Y ufff… Hay muchas, MUCHAS más. Algunas ya son más específicas, pero estas que les puse aquí me parecen usables en todos los contextos, ¿no?

No sé ustedes, pero a mí me dieron hartas ganas de usarlas en mi cotidianeidad. Habrá que ver con quién puedo usarlas, jajaja, ya que de este lado de la ciudad no conozco ni hablo con nadie :(

Podría darles una opinión del libro, pero parece que algo muy dentro de mí me grita en lontananza: “¡No! ¡De los libros que corriges no debes opinar!!!”, jajaja.

A ver ustedes, pásenme una palabrita de éstas, para ver si esforzándome a diario logro finalmente incorporarlas a mi vocabulario.

[No puedo escribir tan seguido porque no tengo teléfono aún (ergo, no tengo internet). Además, afortunadamente, a todo mundo le ha dado por publicar en enero, jajaja, y tengo dos libros enormes para corrección… la lectura por placer tendrá que esperar un poquitín.]

Remate de libros

Martes, Diciembre 11th, 2007

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Hay un lector aquí que siempre me tiene al tanto del acontecer editorial en nuestro país: Raúl Ramírez. Le agradezco muchísimo que siempre que se halla algo interesante me lo haga llegar vía mail; con éste, según recuerdo, ya van dos posts que escribo con información que él me proporciona (ah sí, el de donar libros para Tabasco).

Bueno, ahora me acaba de mandar otra nota. Vayan corriendo.

Como él mismo lo pone a modo de epígrafe, este tipo de remates ayudan a paliar un poco la difícil situación de la industria editorial en nuestro país.

Que acudamos a este remate no es, ni por asomo, una obra de altruismo. Todo lo contrario. ¡No quiero ni imaginarme las maravillas que vamos a encontrar ahí!!! Yo iré, mañana o pasado, segurito.

Les aviso, también, que me mudé de casa. Ya estoy re-lejos. No me he entendido muy bien con Télmex (mi profesor en Versal aconsejaba que acentuáramos los acrónimos con base en las reglas de acentuación), así que no tengo internet  por ahora (y esto se prolongará varias semanas según tengo entendido); le robaré a mi hermano su compu con tanta frecuencia como me sea posible y me lanzaré al Starbucks para escribirles.

Hay que hacer una acotación personal que me preocupa. Internet ya es, para mí, un bien primario, algo de lo que no puedo prescindir. ¿A todos nos pasa???

Me voy porque me corren =:::(

¡¡¡Yo soy noctámbula y de aquí me sacan a las 10 de la noche!!! ¿No cooperan, queridos incultos, para una palm de ésas que se conectan hasta en la basura???

De lo insufrible a lo exquisito

Domingo, Diciembre 9th, 2007

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A que no adivinan de qué voy a hablar esta vez… Pero en esta ocasión cerraremos con broche de oro el temita ese del miedo que tan asoleada me ha traído últimamente, lo prometo.

Otra vuelta de tuerca no sólo es un libro escrito por un hombre narrado desde una perspectiva femenina con gran maestría (este cuestionamiento aquí nos lo hemos planteado muchas veces), este libro encierra en sus páginas muchas respuestas a varios de nuestros cuestionamientos; este libro sí es un clásico que todos debiéramos darnos la oportunidad de leer, al menos, una vez en la vida.

Es un libro precioso, envuelto en un halo de suspenso exquisito que atrapa incluso al más escéptico de los lectores. ¿Qué más da si creemos o no en fantasmas, cuando la historia que leemos está tan bien escrita y tiene todo en su lugar?

El título del post, “De lo insufrible a lo exquisito”, alude a las sensaciones que yo experimenté leyendo tanto a Truman Capote como a Henry James. Las escenas descritas por Capote son para mí la exacerbación de una violencia que, justificada o no, algunos simplemente no podemos tolerar; por el contrario, lo que nos narra Henry James en su Otra vuelta de tuerca, nos infunde un miedo delicioso, una curiosidad insaciable, un no querer cerrar los ojos, un querer terminar el libro en ese momento para conocer el final de la historia, para saber si las fuerzas del masallá vencen a las del masacá.

Todo es cuestión de gustos, de personalidades. Todos conocemos nuestros límites y sabemos qué tanto podemos aguantar y hasta dónde somos capaces de llegar. No entiendo por qué empeñarme a estas alturas, a mis 23 años, a transgredir los límites que mi propia personalidad me ha impuesto. Yo no puedo lidiar con la violencia tan gráfica, con una realidad tan grotesca como la que nos ofrece Truman Capote en A sangre fría.

Y se me ocurre que, como tantas veces lo he dicho ya, leer es análogo a ver una película. Lo que te gusta en pantalla te gusta en papel. No tengo estómago para la violencia tan explícita, tan gráfica. Cuando “terror” se traduce en “sangre” pierdo todo el interés en ver una película. Cuando me topo con directores que creen que proyectar cabezas rodando es terror, prefiero quedarme esperando afuera: en la fila de las palomitas.

Pero el suspenso… oh, Dios bendiga el suspenso. Es una belleza. Cuando algo te tiene en vilo, sin ser gráficamente agresivo; cuando no sabes ni qué va a pasar, cuando se intersecan la realidad y la fantasía y de pronto pierdes noción del punto exacto en el que te encuentras incluso tú… en ese momento es cuando el “terror” es disfrutable.

Supongo que el libro de James a varios les parecerá, incluso, un poco ñoño. Después de tanto anticristo y tanto exorcismo, a quién pueden asustar unas apariciones tan random en una vieja casona. Leer Otra vuelta de tuerca es de las cosas que más he disfrutado jamás, de verdad. Independientemente de que el libro tenga o no la capacidad de sugestionar al lector, lo que es un hecho es que al terminarlo queda uno atónito: qué imaginación, qué adelantarse a su tiempo, qué forma de fungir como una novela fundacional para todo lo que en materia de misterio fuera escrito después.

Yo no sé nada ¿eh? Sólo infiero. No he leído nada respecto a la novela. Sólo les pongo aquí mis impresiones inmediatamente después de leer LA novela. Seguramente del umbral ese en el que se pierde la noción entre lo real y lo sobrenatural ya se había escrito mucho antes, lo que dudo es que todos puedan tener tanta trascendencia como la tiene Otra vuelta de tuerca incluso en nuestros días.

Y todo esto, finalmente, para cerrar con TRES broches de oro:

1. No voy a retomar A sangre fría. Me atormenta, no me gusta, me inquieta, me perturba. Hay cosas que, simplemente, no son para nosotros. A sangre fría no es para mí.

2. Estoy (como ya se habrán dado cuenta) extasiada con Henry James. El libro me recordó muchísimo la película aquella de Los otros, ¿la recuerdan? Son ese tipo de cosas las que disfruto, que genuinamente me dan miedo y alimentan mi curiosidad.

3. Ya no voy a hablar de espantos en este blog. Parece que en vez de Navidad se aproxima el Día de Muertos. Vivo aletargada chicos.

Ni tanto que queme al santo…

Jueves, Diciembre 6th, 2007

¡Ni tanto que no lo alumbre!!!

Me quejo y me quejo y me quejo de las novelas largas. Que Lolita me pareció demasiado extensa. Que no comienzo Rayuela porque sólo Dios sabe cuánto tiempo vaya yo a tardarme leyéndola. Que A sangre fría es la prolongación del terror por un periodo que para mí parece ser demasiado. En fin, se han elogiado aquí los escritos breves de más de un autor, y en repetidas ocasiones he externado lo satisfactorio que a mí me resulta leer algo que no por breve poco enriquecedor (como los materiales promocionales, por ejemplo).

Bueno. Pues hoy ya estaba yo lista para ir a dar la vuelta y que me cancelan. Entonces me entraron ganas de ir al cine y que me lanzo. La cartelera no satisfizo mis necesidades y decidí consentirme un poquitín: me fui a El Sótano.

Y ya estando ahí, ufff. Qué les cuento. Pues láncense, porque Anagrama y Siruela tienen el 35% de descuento… ¡Es muchísimo! Así entonces, mientras me daba a la tarea de localizar esos dos libros a los que desde hacía tanto tiempo les traía tantísimas ganas, de pronto me topo con las Obras completas de Augusto Monterroso. “Ah… ¡“El dinosaurio”! A ver…”, y me eché un clavadito en el libro (lo leí todititito, y sin querer… ustedes dirán).

Augusto Monterroso sí ostenta una brevedad por la que como lectores hemos de estar profundamente agradecidos; no obstante, no me había dado cuenta de que mientras más breve… más complejo. Leer a este escritor demanda del lector mucho más de lo que se requiere para adentrarse en los textos convencionales.

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“El dinosaurio” es el cuento más breve de la literatura en español (y cómo no, caray… una sola palabra menos y a mí esto ya me parece una burla). No sólo fue Monterroso el padre de la microficción (me parece que así tuvieron a bien llamarle al género), sino que fue un gran maestro de palíndromos*.

¿Cuál es mi opinión respecto a la prosa de Monterroso? Bueno… buen escritor, con muchísimo oficio, que alude en todo momento a nociones de cultura universal que, desde luego, no forman parte del acervo de todos sus lectores. No obstante, tampoco entiendo por qué tanto revuelo por una línea: “y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Éste fue su texto más famoso y el primero con el que se dio a conocer internacionalmente.

¿Ajá? Miren que es un caso único. Yo cada tercer día vierto aquí líneas y líneas y líneas… estoy de acuerdo en que no hablo de dinosaurios, pero si a alguna de mis frases la hago cuento, dudo mucho que me reconozcan internacionalmente, ¿o sí?

Ya para concluir, les dejo un par de palíndromos interesantes:

¿Acaso hubo búhos acá?, de Juan Filloy.
 

Átale, demoniaco Caín, o me delata, de Julio Cortázar.
 

Allí por la tropa portado, traído a ese paraje de maniobras, una tipa como capitán usar boina me dejara, pese a odiar toda tropa por tal ropilla, de Luis Torrent.

Ahora, no es como que los palíndromos aporten tanto a nuestras vidas, ¿o sí? ¿Qué les parece Monterroso? Si no lo han leído, aquí pueden echarle un buen vistazo a varios de sus textos.

*Palabras o frases que se leen igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda.

Sugestión

Martes, Diciembre 4th, 2007

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Bien. Éste podrá parecer un post tonto pero no lo es. No es un post literario, es más bien un post de los estragos que la literatura está causando en mi vida. Seré breve. Ahí les va.

Yo leo antes de dormir, todos los días, un ratito. Dejo el libro cuando se me cierran los ojos, no antes. Hoy me hallo ante un dilema.

Comencé A sangre fría hace una semana. Todo iba muy bien: las descripciones de Holcomb, las de los miembros de la familia Clutter, exquisitas todas. Leo antes de dormir, ¿recuerdan? Bueno. Hace como cuatro días llegué a LA parte. Ya saben, la parte aquella donde los asesinan… a sangre fría.

Ahora sí, repito: leo antes de dormir. Sigue el libro en mi buró. El punto es que me cuesta trabajo retomarlo porque me he sugestionado ya bastante. Y lo veo ahí, y se me antoja, y le tengo miedo a las pesadillas, y además duermo sola =:::(

 Así que… ¿qué tengo que hacer para terminar este libro? ¿Cambiar mis hábitos de lectura y leer en las mañanas (les adelanto: imposible)? ¿Claudicar y ponerme a leer Un jardín tan dentro de mí? ¿Reconocer que soy miedosa e ir al psicólogo para vencer mis miedos? ¿Darme un baño de lechuga para dormir profundamente independientemente de lo que haya leído antes? ¿Me retiro de la literatura (sin siquiera haber incursionado en ella, ja) y me dedico a la física cuántica? ¿Debo reconocer que soy tan fresa como todas las niñas fresas que no muy bien me caen y hacer algo al respecto? ¿Unirme a los optimistas para vencer mis miedos?

No sé si lo sepan, pero no puedo hacer lecturas paralelas. No soy de los que leen varios libros al mismo tiempo. Uno a la vez. Como llevo cuatro días estancada con esta lectura acudo a ustedes y les pido sugerencias. Si no hago algo al respecto me cierran este changarro por no actualizar.

Gracias.

Ahora resulta…

Sábado, Diciembre 1st, 2007

…que le dedico posts a “materiales promocionales”. Háganme ustedes el favor.

La neta, si lo analizamos con detenimiento, el post anterior es de risa. En buena onda, no darse cuenta de que lo que se lee no es un libro sino un “material promocional”, es incluso peor que confundir un caballero con un patán, ja. ¿Qué diablos me pasa?

Cierto es, para sumar unos puntitos a mi favor, que el “material promocional” no dice “material promocional”. Claro, es evidente pensar que el “material promocional” por sí mismo es muestra clara de que NO se trata de un libro, ¿verdad? Jajaja.

Bien. Soy despistada. Soy hiperactiva. Se me van las cabras al monte antes de comer y después de ir al baño jajaja. Este año he sido un costal de emociones. Muchas transiciones, muchas enseñanzas, muchos tragos amargos (lo bueno es que el año ya casi se acaba :D ). No es que todo esto justifique que haya yo confundido un libro con un “material promocional”, jajaja, pero ténganme tantita compasión.

Ya sé que soy súper intensa. Le dediqué un post a la equivocación más absurda que una persona con dos neuronas puede tener en su vida, y es algo que difícilmente podré olvidar (espero que para ustedes sea más sencillo dejarlo atrás jajaja). Antes de irme, y dejarlos reventarse y descansar este fin de semana, tengo una reflexión.

¿Dónde comienza y dónde acaba un libro? Es decir, esto que me pasó a mí puede analogarse a la forma en la que leemos de forma consuetudinaria (ajá, Wen, ¿ahora me vas a decir que hasta nos diste una lección?). Para mí El búfalo de la noche “acabó” en la página 40. No me quedó nada precisamente claro, pero me satisfizo la forma en la que, según yo, el autor había llevado la historia. Es más, quizá no lea nunca el libro completo, pero de algún modo… yo YA lo leí.

¿Por qué? Porque uno toma de las cosas lo que le sirve. Lo demás, sabiamente, lo desechamos para que se recicle. ¿Y qué? ¿A poco leer una sola página de un libro no cuenta? ¿A poco no puede ser ésta incluso más significativa que el libro entero si se sabe leer? ¿No les parece que a veces el comienzo y el final están de más, porque lo único bueno es el desarrollo, o al revés? ¿A poco no hay planteamientos extraordinarios cuyo desarrollo es un albur? ¿A poco no hay ciertas páginas en las que se resumen cientos de historias? ¿A poco no es a veces suficiente el título de un libro para encariñarnos con él?

¿Quién decide dónde comienza y dónde termina un libro? Pues quien lo lee. Porque la magia de la lectura es justo ésa: que tú lo haces como quieres, al ritmo que quieres, donde quieres. Porque tú lees lo que quieres y a quien quieres. Porque tú decides cuál es tu comienzo y cuál es tu final.

Si lo vemos así, mi error aquel no estuvo tan criminal… ¿o sí?

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