Inicio Registro

Archive for Enero, 2008

Maestrazo

Miercoles, Enero 30th, 2008

A mitad de uno de esos trámites administrativos que tanta emoción me producen, me topé con el Manual del perfecto ateo, de Rius. En parte por la coyuntura tan aburrida en la que me hallaba, otro poco por curiosidad. Pero, sobre todo, siguiendo los consejos de alguien que virtualmente se ha ganado mi cariño, mi admiración y mi confianza, me aventuré a la lectura.

Qué gran decisión.

Hablando de la biografía de dios (así, con minúsculas) nos topamos con esta ingeniosa introducción:

rius.JPG

Es la primera vez en mi vida que el tiempo de espera para un trámite administrativo se me hace corto. Cómo me he reído.

Y, por si fuera poco, también se aprende. Y mucho. Trataré de tropezarme más seguido con Rius y sus ocurrencias. Es una lástima (quién sabe a qué obedezca) que haya tantas erratas ortográficas, pero en fin… ya lo saben, cosas de correctores. De cualquier modo, las erratas son lo de menos. Es grande.

¿”Arte”?

Lunes, Enero 28th, 2008

sade.JPG 

Ya sé que es subjetivo. Ya sé que nadie puede imponernos qué es arte o qué no lo es.  Ya sé que cada quien lee lo que quiere, y si le agregamos a esto la coyuntura económico-social en la que nos tocó vivir, el simple hecho de leer ya es bueno per se.

Ahora, una cosa es Juan Domínguez y ya saben cuál es la otra. Pululando por una librería (oh, qué triste, ahora que no he tenido tiempo para leer me limito a pulular) me topé con un libro del marqués de Sade. Ah, ya sabemos qué poco perspicaz puedo llegar a ser sin esforzarme, jajaja, así que decidí aventurarme en su literatura.

Ahora sí… ¿¡¿¡¿¡qué diablos?!?!?!?! ¿Literatura??? Si a ésas vamos, ¡este blog podría consagrarse en cualquier momento como una de las obras de literatura universal más aclamadas del siglo XXI!!! ¡Por el amor de Dios! ¿Lo han leído??? Ahora desafortunadamente no tengo tiempo, pero si alguien nos regala en un comentario algún fragmento de sus obras mucho lo agradeceré.

Para hablarles un poquito más de él, Donatien Alphonse-François de Sade era su nombre completo. La referencia más breve y concisa que podemos hallar a su respecto es la siguiente: aristócrata y filósofo francés y escritor de pornografía violenta. Era un filósofo de extrema libertad [y la enciclopedia agrega entre paréntesis] (o al menos libertino) [jajaja, “al menos”] desafiante de la moral, la religión o la ley. El placer personal era el principio máximo para él.

Para abordar otras cuestiones de tono biográfico, baste decir que fue encarcelado en varias prisiones y en un manicomio por casi 32 años. Escribió la mayor parte de su obra durante sus días en prisión. Finalmente, a él le debemos [eso sí, la aportación de este vocablo a la lengua no es nada deleznable] el término “sadismo”.

Mi crítica principal gira en torno al autosabotaje. Se preguntarán que a qué me refiero. Sí. Todo el tiempo hablando de sexo y de violencia, demostrándole a sus contemporáneos que no había motivo alguno para silenciar esos temas, que eran cosas tan naturales como comer o dormir, que no se lo tomaran tan a pecho, y él todo el tiempo confiriéndole demasiada importancia a aquello que, desde su perspectiva, era inherente a la esencia humana (ajá… coger con vacas y meterlo por las orejas… cómo no…).

Él hacía justo algo como lo que yo hago ahora. Que les digo que su literatura me parece una porquería y le he invertido a este post ya varios minutos de mi lunes. Un hecho es que si su objetivo era causar controversia y estragos en sus lectores, lo consigue. Así entonces, si lo vemos desde otra perspectiva, desde aquella que asegura que un buen escritor es aquel que remueve algo en sus lectores, éste la lleva muy de gane. Seguramente me precipito, pero no me preocupa: hay autores que merecen segundas oportunidades; hay otros que simplemente no. Éste pertenece al segundo grupo.

Finalmente no podemos negar que, pésele a quien le pese, era un personajazo, y al menos un día había que dedicarle en este espacio pseudoliterario.

Desengaño

Viernes, Enero 25th, 2008

truth.jpg
Queridos todos,

No podemos vivir así. No puedo yo permitir que vivan en el engaño. Hoy, como por sexta vez en menos de un mes, alguien me dijo “oye, felicidades por ser editora a tus 23″.

Voy a decirles diez verdades. Que quede claro que no va a convertirse éste en el blog ese del que les hablé, pero les diré diez cosas breves y esenciales porque quiero que sepan, en la medida de lo posible, a quién leen:

  1. No soy editora (aún).
  2. Sí pues, trabajo en una editorial.
  3. A ver, se los voy a decir: soy asistente editorial.
  4. Soy wera y aunque a mí me dé lo mismo, he de reconocer que ya estamos pasadas de moda. Ni hablar.
  5. Odio madrugar y odio usar zapatos.
  6. Ah, claro. Aunque haya quien me tilde de inconsciente, no como carne. No, no soy zen. Nomás no me gusta cómo sabe.
  7. No tengo novio (a que no habían visto un proselitismo más barato que éste en años).
  8. Aturdo, a veces.
  9. Soy terca como una cabra.
  10. Detesto a la gente pretenciosa y me gustan los gruñones (aunque no sea recíproco).

No, no soy editora. Lamento decepcionarlos. Pero tengo un blog. Eso es lo que más me gusta de esto, que EN EL CIBERESPACIO LA BUROCRACIA NO EXISTE. ¡Viva el cibermundo!!!

Yo no sé de poesía

Jueves, Enero 24th, 2008

Pero visiten este blog. Lean esos dos poemas. Díganme qué piensan.

Yo no sé de poesía, pero a mí me latieron.

Los blogs son para estudiantes, desempleados y CEO’s

Martes, Enero 22nd, 2008

 frustracion.JPG

O más bien los blogs “literarios”, porque eso de llegar a postear nomás lo que se nos ocurre (como esto, por ejemplo) no es nada complicado (pfff… no sé qué me dice que más de uno se me va a echar encima…).

Díganme de qué puedo postear si no me da tiempo de leer nada. ¡Díganmeeeeeeee!!!

Aprovecho el conducto para hacerles una atentísima invitación: si cada uno de ustedes me coopera con $50 diarios, renuncio y me dedico nomás a Puras Letras. ¿Sí??? ¿Sí??? (…) Mmm… ¿no que muy fans???

Una asalariada como yo no puede tener un blog literario. Si se rehúsan a pasarme mi mensualidad por el concepto anteriormente expuesto, sólo tenemos de dos sopas:

  1. Me aguantan un año en lo que me ascienden o me cambio de chamba de modo tal que una vez habiendo ascendido en la asquerosísima estructura burocrática del mundo laboral ya pueda yo darme el lujo de ir a trabajar en tenis y de leer y leer como antes para escribir en el blog, o
  2. Este blog desde hoy se convierte en un blog NO literario. Tendrá entonces cabida todo menos lo verdaderamente interesante, es decir: se convertirá éste de una buena vez por todas en el blog de las vicisitudes de la que sigue siendo (aunque usted se haya imaginado lo contrario) una editora frustrada.

Vote usted.

Post sinsustancia

Lunes, Enero 21st, 2008

Nunca supe cuánto tiempo le invertía al blog hasta hoy que no tengo ni un minuto libre para invertirlo en él.

No puedo contarles de mi chamba porque firmé un pacto de confidencialidad con más cláusulas que aquel que firmé cuando le vendí mi alma al diablo para que alguien se enamorara de mí (no funcionó, no lo hagan, jajaja).

Les debo un post desde hace rato. Tampoco he respondido a sus comentarios, que muy interesantes han estado. Mi ausencia ha dado lugar a dos sucesos interesantes:

1. Ya hubo quien me pidiera que lo contactara para platicar, ¿cómo la ven?

2. Ya hubo aquí quien viniera a restregarme mi inconsciencia por un comentario que hice hace mucho tiempo en un blog amigo.

Si me ausento por más tiempo vayan ustedes a saber todo lo que pueda pasar. Se pone más interesante si desaparezco… ¿no?

Montecristo

Sábado, Enero 12th, 2008

conde.jpg
Mientras leía El conde de Montecristo, mi hermana me contó que hace poco hicieron en México una versión telenovelesca del libro. ¡Y vaya que da para eso y más! Entonces, esto fue para mí la novela: una escena tras otra; una caracterización seguida de un retoque en cada corte; créditos atropellándose unos a otros cada vez que terminaba un capítulo; televidentes ávidos de ser testigos de lo que ocurriría en la vida del protagonista; un director a la distancia y en el anonimato, verificando que todo saliera bien; y así ad infinítum.

Ya se han percatado de que soy despistada. He leído eslogans pensando que son cuentos y material promocional pensando que son novelas, jajaja. Me pasó algo similar: nunca me di cuenta de que en vez de leer la versión original estaba leyendo una adaptación abreviada de casi 300 cuartillas. ¿Y saben qué? Fue muy grato descubrir que las versiones abreviadas como ésta son una opción extraordinaria cuando se dispone de poco tiempo y se quiere conocer una obra.

Eso de mostrarme reticente para leer versiones abrevidas sólo denota lo prejuiciosa que soy, y es terrible. ¿Por qué resistirme tanto a leerlas? ¿Por qué hay quienes nunca prueban la nieve de limón si ni siquiera saben a qué sabe? ¿Por qué hay quienes aseguran haber hallado al amor de su vida sin haberse dado siquiera la oportunidad de estar con alguien más para comprobarlo? (Yo fui TAN así…) Y bueno, en este caso la versión abreviada resultó ser una excelente alternativa. No sé cuántas páginas tenga el original, pero 300 fueron suficientes para terminar en una semana un libro extraordinario que, entre otras cosas, cuenta con un protagonista interesantísimo.

Ésta es otra de esas historias cuyo hilo conductor es la venganza, pero que detona en el lector las más profundas y vívidas sensaciones: tristeza, alegría, excitación, amor, etcétera. Si lo trasladamos al plano que más me gusta, debiera decirles que en mi caso sí hubo lágrimas, sonrisas, estremecimiento, incertidumbre y, finalmente, paz.

Han desfilado por aquí varios personajes del acontecer literario, pero a pocos voy a recordar tan nítidamente como a Edmundo Dantés, mejor conocido como el conde de Montecristo. Complejo. Sorprendente. Intenso. Constante. Impredecible. Algunos comentaban en el post anterior que ya leyeron la novela, ¿a poco no es éste un personaje fascinante?

Lo que sí sabía es que también existe una versión cinematográfica de El conde de Montecristo, misma que tampoco he visto. Aquí de pronto me salta una pregunta que quisiera lanzar al aire: ¿por qué vituperar tan fuertemente a quienes ven telenovelas y por qué aplaudirle a los cinéfilos? No sé si lo sepan, pero yo no tengo tele en mi recámara desde hace ya muchos años. Digamos que es muy difícil captar mi atención y que una pantalla difícilmente lo logra. Casi no veo películas pero me encantaría ver muchas más. A lo que quiero llegar con todo esto es a que sería absurdo que alguien tan poco familiarizado con la televisión se pronunciara al respecto, pero en serio, ¿por qué hablar de toda la basura que hay en la pantalla chica si hay basura en todas partes?

Seguramente muchas de las telenovelas son una porquería… pero lo mismo debe pasar en la pantalla grande. Y en la literatura también. ¿Por qué criticar a quienes ven telenovelas? Éste también debe ser un prejuicio, ¿no? Que cada quien viva su vida como mejor le plazca y mejor dediquémonos a lo nuestro.

Así que… ¡a leer El conde de Montecristo!

(Y si vieron la peli, si leyeron la versión original o si vieron la telenovela… ¡cuéntenme!!!)

Vicisitudes de una editora frustrada

Martes, Enero 8th, 2008

histeria.JPG

Así se titularía mi autobiografía. Me he resistido a escribirla. Pero si sigo sin chamba, amenazo con comenzarla. (¿Y dónde creen que la voy a publicar? Jajaja.)

Ya sé que ustedes no tienen la culpa, así que préndanle una vela a la deidad de su predilección pa’ que pronto tenga trabajo.

Un libro para devorarse

Lunes, Enero 7th, 2008

Con el teclado descompuesto: así me recibió el 2008.

¿Cuál de todos mis propósitos de año nuevo atañe a este blog y a sus distinguidísimos lectores? El siguiente: voy a dejar de buscar las fotos de las portadas de los libros en internet. Así nomás. Estoy harta de poder hallarlo todo menos fotos de portadas de libros de buen tamaño. De ahora en adelante yo las fotografiaré y las subiré a los posts. Ésta será la primera de muchísimas más:

petersburgo.JPG

(¿A poco no está de concurso???)

Ah, por poco olvidaba el otro propósito que atañe a este blog: seré más breve. BRE-VE. Definitivamente. Ya varios se han quejado. Esto es democracia. Entonces, brevedad. Y como que ya me estoy extendiendo mucho, y no creo que esté padre atropellar mis propósitos de año nuevo a tan sólo una semana de haberlos formulado, ja.

El libro de la foto es una obra de arte. Ya saben, dicen que el arte es subjetivo, ¿no? Que tú decides qué es arte y qué no lo es. Me aventuraría a decir que este libro es el lugar en el que se neutraliza la subjetividad: es arte. Para cualquiera.

Inconscientemente tiendo a cuestionarlo todo (terrible padecimiento, en verdad). Que si esto, que si l’otro, que si aquello. El Nobel de Literatura es EL premio, ¿no? Y me puse a pensar, así como no queriendo la cosa, qué convertirá a un escritor en un Nobel. ¿Tendrán algo en común? ¿Su legado a la humanidad será de verdad inenarrable? Y bueno, luego pensé, “vamos a ver si es cierto”. Y afortunadamente me acerqué a Coetzee para mitigar mi impasible curiosidad.

A los que leemos novelas nos gusta volar. Es eso, la verdad. De lo contrario, en vez de invertir tantas horas en un libro tomaríamos un periódico o la enciclopedia. Pero no. No sabemos volar en territorio tangible. Hay que despegar los pies del suelo y la mente de la realidad para despegar.

Para los lectores evasivos de la realidad como yo, una novela que tiene como telón de fondo un escenario político-social circunscrito a un momento histórico determinado, no siempre mantiene alerta a un lector ávido de emociones cimentadas en la ficción.

Y una vez más, este libro me la aplicó (no porque este libro en particular ya me la hubiera aplicado antes, sino porque por lo normal todos los libros me la aplican). Es una belleza. Es una historia de dolor, de amor, de deseo, de peligro, de venganza, de emociones. Este libro está plagado de enseñanzas. Es sorprendente. Está narrado de una forma bellísima. No sé, siento una necesidad imperiosa de destacar la labor del traductor: ¿por qué no se les reconoce tanto o más que a los autores?

Aquí en la contraportada hay una cita de Carlos Fuentes:

“Yo no sé si el Premio Nobel de Literatura recaerá un día en J.M. Coetzee. Lo merece sobradamente. Pero a la calidad de su obra le sobra todo premio.”

Y finalmente recayó. Y quizás mucho me esté precipitando: de todos modos, no hay premio que le alcance. Además, ni Javier Marías ni Mario Vargas Llosa se lo han ganado. Y también lo merecen sobradamente.

¿Qué más da si es o no Premio Nobel? Léanlo. Lo van a disfrutar. Es un libro para devorarse.