Metáfora del oficio
Jueves, Febrero 28th, 2008Hace un par de dÃas le decÃa a mi jefe que siento que puedo dar más, que el puesto no me exprime todo el jugo que sé podrÃan sacarme. Que a veces me desespero un poco. Que sÃ, estoy ocupada todo el dÃa, pero eso no quiere decir que las tareas que desempeño implican un reto constante. Que disfruto más todo lo que hago al margen de lo que tengo que hacer.
Y, como es maravilloso como persona y como editor, y como todos los jefes son jefes por algo, me dio una gran lección.
—Mira, Wen. Toda vida es como una carrera literaria. Y te lo digo asà porque es lo que mejor conozco. Piensa en un escritor que comienza. ¿Qué pasa? Hay de dos: existen aquellos que no se dan cuenta de la obra maestra que crearon, y difÃcilmente puedes convencerlos de que asà es, y viven apocados, sin darse cuenta del verdadero talento que tienen. Y luego, por otro lado, tienes a aquellos que sienten que ningún editor los merece. Que quienes les han rechazado sus manuscritos son pendejos y no se dan cuenta de la maravilla que escribieron. Y luego, a la larga, parece ser que ni editorial necesitan porque ningún sello está a la altura de su obra. ¿Captaste el mensaje?
—Ajá… que no me crea demasiado buena, ¿no?
—Asà es.
