Puras letras: para incultos cultivables
Domingo, Abril 29th, 2007Muy tarde me he dado a la tarea de involucrarme al 100 en una de las cosas que más disfruto en la vida: la literatura. El mercado virtual tiene varias caracterÃsticas, entre las que destaca la siguiente: muchÃsima oferta y una demanda exigente. Lo más difÃcil es pensar qué es lo que puede diferenciarnos del resto, para que asà se nos abran las puertas que muy probablemente otros encontrarán cerradas.
Yo no voy a descubrir el hilo negro, es imprescindible decirlo. No sé quién era el presidente de Sri Lanka cuando Reagan tomó posesión en Estados Unidos, tampoco tengo una opinión interesante respecto a la Ley del ISSSTE, ni le prendo veladoras a nadie para que Fidel siga vivo, mucho menos para que se muera.
A todos, no lo podemos negar, nos ha pasado al menos una vez por la mente la idea de “cultivarnos”. Todo mundo habla de eso, y nadie nos dice qué abono se necesita para cultivar la mente y el corazón. “Hay que tener tema de conversación”, es algo que escuchamos a diario; todo mundo compra su Cien años de soledad RELOADED, yo me pregunto cuántos realmente lo leerán.
Hay muchas cosas que son adornos interesantes… una mujer guapÃsima, muchos libros en un librero (¿importa que estén selladÃsimos? No, al fin… ¿qué más da si nunca intentamos siquiera abrirlos para ver qué habÃa entre la portada y la contraportada?), ir repitiendo todo el dÃa por allà qué significa el neoliberalismo para dejar a todos los que son más ignorantes que nosotros boquiabiertos (pero por supuesto que si sabes qué es el neoliberalismo es porque te endilgaron la explicación en tu clase de TeorÃa PolÃtica, lo que dio lugar a una recepción de información completamente involuntaria de tu parte), etc.
Hay eruditos, y habemos personas “normales”. A todos aquellos eruditos, de corazón felicidades; con toda honestidad los admiro un montón. Cada vez que las personas “normales” queremos acercarnos a la literatura, la forma en la que los eruditos abordan el tema y de la que nos sentimos tan ajenos, nos aleja aunque ni cuenta nos demos.
Yo no sé mucho de nada, sólo sé un poco de lo que me gusta. Lo que quiero hacer aquà es darme la oportunidad de comprobar que, si se le da un tratamiento adecuado al tema, los libros pueden ser interesantes para todos. Mi opinión, o la forma en la que yo haga un recuento de las cosas, puede ser el empujoncito que a varios nos hace falta para incursionar en el mundo de “los cultos” al nivel de “los no tan cultos que quisiéramos saber a qué sabe la cultura”.
Si eres, como yo, un inculto con potencial, ¡únete al club! Leeré a partir de ahora con todo el cuidado del mundo, y trataré de extraer de todas y cada una de las cosas lo más interesante. De lo que se trata es de darnos cuenta de qué es lo que un libro puede enseñarnos a los seres humanos “promedio”, dejando a un lado los análisis semióticos y la forma en la que la vida durante la colonia se refleja de forma simbólica en el Demian de Hesse (o sea… Who cares???).
¿Cada cuándo lees un libro? Si cuando te preguntan quién es tu escritor favorito, irremediablemente te remites a GarcÃa Márquez (no porque verdaderamente aprecies su obra y reconozcas su superioridad sobre los demás, sino porque es lo único que se te viene a la mente), ¡este blog es para ti! Si, por el contrario, eres docto en estas cuestiones literarias, yo te agradecerÃa un montón me des tu opinión, me interesa mucho saber si puedo seguir con esto o si mejor me confino a averiguar qué hay en el Triángulo de las Bermudas.
Un beso y bienvenidos.
